Ayuntamiento de Las TorresEl Municipio de Las Torres de Cotillas situado en plena "Huerta Murciana" forma parte del cinturón de villas que a una distancia media, rodean a la capital.

Su término es de 39 kilómetros cuadrados y una población de 16.500 habitantes, siendo su cota sobre el nivel del mar de 82 metros. Limita al Norte con el término municipal de Alguazas, sirviendo de separación entre ambos municipio el río Mula; al Oeste con los municipios de Campos del Río y Murcia; al Sur con este último, y al Este el río Segura marca el límite con el municipio de Molina de Segura. La distancia a la capital es de 15 Km.

El término municipal se caracteriza por poseer un relieve de escasa altitud, advirtiéndose en él pequeñas elevaciones originadas por ligeras ondulaciones de materiales miocénicos que conforman los accidentes orográficos de mayor altitud y leve pendiente hacia el río Segura situado al este del territorio las zonas más elevadas se localizan en el sector occidental y central del municipio (Yeseras ,paraje de la Pilica, El Taray, La Cordillera, La Atalaya), y al Sureste, en el límite con el municipio de Murcia (loma de las Meleras), con altitudes próximas a los 200 m. que sólo en zonas puntuales se rebasan ligeramente, las altitudes más bajas se sitúan junto a los cauces fluviales, ubicándose las cotas inferiores en la ribera del río Segura con altitud media en torno a 78 m. sobre el nivel del mar. Los materiales que conforman el relieve son principalmente margas miocénicas, muy atacadas por la erosión pluvial, que han dado lugar en algunos sectores a procesos de abarrancamiento. Los terrenos más modernos los constituyen los aluviones de los cursos fluviales. El principal cauce de agua superficial que atraviesa el municipio es el río Segura. A él vierten el río Mula al Norte del término municipal y la Rambla Salada al Sur, cauces de agua esporádicos que pueden registrar en ocasiones grandes avalanchas de agua tras las violentas precipitaciones que tienen lugar en este sector.

Entre el Segura y la rambla Salada, se encuentra este municipio de algo menos de 40Km2, territorio de Señorío, que remonta sus orígenes a tiempos de los romanos, según se desprende de los restos del yacimiento de las termas de La Loma, en el paraje denominado Calar de la Rambla, que aparecieron entre 1920-1930 y que fueron objeto de excavaciones arqueológicas en 1979. Estos estudios demostraron que se trataba de una edificación importante y, a juzgar por los restos de la cerámica encontrada, el momento de esplendor de esta villa cabría situarlo entre los siglos I y III d. de C., acusando una fuerte romanización y no encontrándose indicios de una ocupación posterior hasta el Bajo Imperio.

La denominación de la villa procede del topónimo qutyya-gotilla-cotilla, que se identifica como una población de origen godo, lo que confirmaría la presencia visigoda en la zona. Sobre la presencia musulmana los topónimos también son referenciales. Se afirma que el señorío estaba integrado por dos lugares llamados Alguaza de Cotiellas y Benahendin. El término Alguaza vendría a significar "la de enmedio" y haría referencia a su ubicación entre el río Mula y Segura. En lo referente a la denominación Torres, ésta haría referencia a una vieja torre levantada hacia mediados del siglo XIV en la margen derecha del río Mula, en la actual pedanía de San Pedro, denominada antes Cotillas la Vieja. El poblamiento de la zona en época árabe se insertaba en un gran espacio hidráulico en torno al río Segura, que tenía su origen en Archena, donde un azud desviaba el caudal del río hacia dos acequias: la Mayor de Molina, en la margen izquierda y la Mayor de Alguazas, en la derecha, que sería la que daba riego a Cotillas, circunstancia que señala la importancia de la agricultura de regadío.

Posteriormente, Cotillas perteneció a los caballeros castellanos Nuño y Pedro Díaz de Castañedo, quienes se revelaron contra Jaime II, que los desposeyó del donadío, concediéndoselo entonces a Ramón de Manresa. Pocos años despúes Pedro Martínez Calvillo, regidor de Murcia y halconero mayor de Juan II, adquirió Alguaza de Cotillas y Benahendín y consiguió de Alfonso XI licencia para fundar vínculo y mayorazgo. Calvillo obtuvo en 1318 un privilegio real confirmando la institución de su mayorazgo, que entre 1448 y 1450 sufrirá la deserción en masa de la población como consecuencia de las expediciones granadinas. Tras este suceso Cotillas será repoblada con familias cristianas, en el marco de una Carta-Puebla concedida por Pedro Calvillo Carrillo y su esposa Blanca Fajardo, en condiciones relativamente favorables, ya que se permitía a los pobladores elegir a sus autoridades concejiles, aunque el señor se otorgaba el monopolio de los servicios; además de imponer la entrega anual de un saco de paja y cuatro cargas de leña por vecino, así como de tres gallinas por casa. Una vez establecido un vecindario estable era preciso conseguir buenas producciones agrícolas, para lo que sería necesario un mayor caudal de agua, que le proporcionaría el río Segura y no como hasta ese momento en que el agua era tomada del "riacho" Mula. Para ello eran necesarias obras hidráulicas que tras muchas vicisitudes se acometieron desde Archena y que permitieron regar hasta1631. Con todo, la situación era de crisis, ya que la seda no lograba su despegue y la población se estancaba. Los Calvillo se extinguieron en 1627, siendo sustituidos por sus parientes los Balboa y posteriormente por los Bustos. A finales del siglo XVII la recuperación económica y demográfica parecía ser un hecho, frenada bruscamente por una epidemia de paludismo que dejó sólo 25 vecinos; además, los proyectos hidráulicos fueron abandonados y el señor perdió el control del agua, aunque continuó controlando el Concejo, pero ya no podría nombrar al alcalde de la Huerta, ni promulgar ordenanzas, responsabilidades que pasaron a la asociación de propietarios. El señor de Cotillas y segundo marqués de Corvera, Cristóbal Antonio Bustos y Balboa, tendría que hacer frente a nuevos litigios contra los detentadores del suelo, pleiteando varias iniciativas y reclamando incluso el mayorazgo, consiguiendo algunas sentencias a su favor, aunque fueron después anuladas. Muy avanzado el siglo XVIII y puesto ya en cuestión el régimen señorial, los pobladores entraron en conflicto con el marqués, quien quiso reunificar la población dispersa en tres parajes: Cotillas la Vieja, Casas Blancas y Las Torres, por lo que los vecinos intentaron su incorporación a la Corona en 1776. Veinte años antes el Catastro del marqués de la Ensenada señalaba que la renta anual del marqués ascendía a 23.945 reales de vellón, procedentes del aprovechamiento de las hierbas, de la décima parte de la producción del secano y de la séptima parte de la producción del regadío, así como de una gallina por año y por vecino, por derecho de vasallaje y cultivándose 4.388 tahúllas, de las que 2.156 se dedicaban al viñedo. Pero el principal problema seguía siendo la falta de agua, de ahí el encargo permanente de mantener limpios los cauces para el aprovechamiento exhaustivo del escaso caudal.
   
El siglo XIX supone el principio del fin de la propiedad señorial. La hostilidad contra el dueño del señorío de Cotillas iba en aumento por las onerosas cargas que el pueblo tenía que soportar.